El consumo habitual de AOVE previene contra enfermedades cardiovasculares. Reduce el colesterol total y colesterol LDL (el colesterol perjudicial), e incrementa la relación de colesterol HDL (o colesterol bueno) sobre colesterol total. Protege contra los cambios oxidativos de LDL y de las arterias, disminuye la infamación vascular y mejora la función de los vasos, regulando la presión sanguínea sistólica y normalizando la coagulación sanguínea.
Recientes estudios científcos han aislado 230 compuestos fenólicos en el aceite de oliva virgen y virgen extra, totalmente ausentes en aceites de oliva refnados y los demás aceites de semillas.
Los polifenoles naturalmente presentes en los AOVE son antioxidantes naturales, que ayudan a prevenir contra diversos procesos cancerígenos (de mama, de colon y de estómago, entre otros).
El AOVE regula el crecimiento de la fora intestinal y facilita la digestión.
Mejora la salud de aquellas personas que sufren de úlceras y de la vesícula biliar, así como de pacientes diabéticos, pues facilita la asimilación del azúcar.
Favorece la absorción del calcio, de especial importancia para niños en edades tempranas, para mujeres durante la menopausia y en la tercera edad.