La capacidad y vocación productiva de calidad en el fruto queda equilibrada por el efecto estrés de la densidad de plantación, de 2.976 cepas por hectárea, y las condiciones culturales a que es sometido el viñedo, que recibe exhaustivos cuidados a lo largo de todo el año. Cada año a principios de verano se practican podas en verde con el fn de eliminar los racimos sobrantes y orientar y formar la vegetación de manera que el fruto esté expuesto a condiciones óptimas de maduración.
La poda en verde permite además controlar los rendimientos de la planta y obtener una producción controlada que, dependiendo de variedades, no supera los dos kilos por cepa.
Durante el verano se realizan seguimientos diarios del estado de maduración de la uva, con controles de acidez, azúcares, Ph e índice de polifenoles para poder determinar el momento óptimo de recolección de cada variedad. De igual modo se pone especial atención al mantenimiento de las vides para favorecer la correcta maduración del fruto.
La vendimia manual supone que la vid no sufre daños y es la única manera de garantizar que la uva, transportada de inmediato a la bodega en cajas de 15 kilos, llegue entera y en perfectas condiciones, evitando procesos fermentativos y oxidativos. la vendimia manual permite además realizar una primera selección de la uva en campo. A medida que la uva entra en la zona de recepción o jaraíz, pasa por mesa de selección para efectuar una segunda criba y eliminar elementos vegetales y todo fruto que no cumpla con la calidad exigida.